Grona para guardar 

cereales 

Grona con

 patas 

Cesta utilizada para

la pesca 

Modelo de 

Grona 

 

  
Grona de boca ancha Talegón  grona Talegón de vendimia 
    
 Recipiente para el pangrona para almacenar cesto de costura grona 
    
cesto de arroba talega vendimia grona con tapa barril de mimbre 
    

grona con patas 

paizo para opoyar

la caldera de cobre 

recipiente de esparto

para  transportar

el cebo de pesca

garrafón para

el vino 

    


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LA CESTERÍA: DE LA PREHISTORIA A HOY

Proyecto expositivo elaborado por Ramona María Carbajo García

  EL ORIGEN

La cestería es probablemente una de las tecnologías más antiguas de la humanidad, al igual que la piedra tallada del Paleolítico o la piedra pulimentada del Neolítico, y surge como una necesidad del hombre . El deseo del hombre por subsistir hace que alimento se convierta en el centro de atención desde el comienzo de los tiempos y en torno a él girará todo el desarrollo de esas primeras tecnologías y sus aplicaciones. En el Paleolítico el hombre comienza a recolectar los frutos de la naturaleza, a pescar, a cazar . Esta labor va a precisar de recipientes no sólo para la recolección sino también para el almacenamiento. Esos recipientes elaborados a partir del entrecruzamiento de fibras serán el origen de la cestería. A pesar de que la cestería es prácticamente tan antigua como el hombre. No resulta nada fácil precisar su nacimiento exacto debido a la dificultad para poder encontrar vestigios, ya que la mayor parte de la fibra con la humedad, la intemperie y el tiempo se acaba pudriendo y desaparece. Las evidencias sólo se podrían encontrar en lugares extremadamente áridos. Se sabe que la cestería constituyó el primer paso hacia la alfarería, ya que los primeros alfareros empleaban las cestas como moldes para fabricar ollas de barro destinadas a la cocción de alimentos. No sólo en el Neolítico se reconoce ya presencia de huellas de entretejido, sino que posteriormente, en el Calcolítico se imitará esa trama en la decoración de la cerámica.

MATERIALES

Los materiales empleados habitualmente para la elaboración de las cestas eran:

o El mimbre.

o Las varas de palera .

o La paja de centeno .

o La zarza.

o El mimbre es una de las fibras vegetales más empleadas en cestería, sin embargo en algunas zonas se solía sustituir por varas de palera, árbol de la misma familia y muy abundante en las orillas de los ríos.

 Es el caso de El Valle de Eria y también de la Ribera del Órbigo.

o Las varas de palera son muy similares al mimbre por lo que son muy flexibles y fáciles de trabajar, pero a la vez ofrecen mucha resistencia.

o La paja de centeno que se empleaba era la paja de “sirvendo “ ( el centeno de ciclo corto).

o La zarza o la agavanza envolvía la paja.

EL SAUCE

 

 El mimbre es un fibra que proviene del sauce. Es especialmente sencillo de obtener por la facilidad en que se extiende su cultivo y fácil también de trabajar su madera por su flexibilidad. Es un material especialmente adecuado para la cestería por su resistencia. Ya en el Antiguo Egipto se conocía el mimbre dado que existieron algunos sarcófagos de mimbre de una edad aproximada de 5.000 años. Posteriormente, durante el siglo I, en Roma se extendió enormemente el cultivo del mimbre. Se cree que adquirió especial importancia durante la época romana debido al desarrollo del comercio. Durante muchos siglos el recipiente más económico para contener los productos que se vendían por las aldeas fue el cesto de mimbre.


LA PALERA

La Palera es un árbol de la familia del sauce que crece especialmente en las orillas de los ríos o en zonas pantanosas, dado que necesita humedad permanente. Puede alcanzar una altura de hasta 25 m., teniendo como característica principal una copa alargada e irregular . Su hoja es caduca, simple, alterna, lanceolada, de ápice agudo, bordes finamente dentados, tiene una longitud media de entre 6 y 12 cm. y un color verde claro por el haz y blanquecino por el envés. La época de floración es de marzo a mayo. De la palera se emplean para cestería las ramas más jóvenes, de tono rojizo, por su flexibilidad y ligereza .

 

LA ZARZA

Su nombre científico es Rubus Ulmifolius derivado del latín “ruber” ( rojo ) en alusión a su fruto ( la mora ) y del parecido de sus hojas a las del olmo ( ulmilolius ). La zarza es un arbusto de ramas espinosas y sección pentagonal que pertenece a la familia de las rosáceas y puede alcanzar hasta 2 m. de altura. Sus hojas emparipinnadas tienen forma de elipse, con borde dentado y un color verde oscuro por el haz y albo por el envés. En época de floración aparecen racimos de pequeñas florecitas blancas de posteriormente darán lugar a las moras. Es una planta muy invasiva que crece rápidamente en especial en las laderas de los ríos, en monte bajo o en los bosques. Para cestería se empleaban las cortezas de sus tallos, cubriendo atados de paja de centeno y también para la fabricación de cuerdas.


 EL CENTENO


Su nombre científico es Secale cereale. Es una planta monocotiledónea anual que pertenece al género secale, de la familia de las gramíneas como el trigo y la cebada. El centeno como uso doméstico se remonta al Paleolítico tardío y se cultiva por su grano o como planta forrajera. En cestería se ha empleado la paja de centeno para la elaboración de escriños, escriñas, gronas, etc… especialmente el centeno de ciclo corto ( sirvendo ). Las pajas gruesas servían para la base y las más largas para las “paredes” de la cesta.


PROCESOS DE ELABORACIÓN


La cestería es anterior al telar y a la cerámica y también una de las labores que menos herramientas precisa para su elaboración, pues sólo se emplean las manos y los dientes del hombre. Cada tipo de cesta lógicamente estaba destinada a un uso específico por lo que ni el material empleado ni el proceso de elaboración eran iguales en todos los casos. Debía de ser forzosamente distinto. Aquí vamos ha distinguir fundamentalmente entre el proceso de elaboración de las cestas hechas con varas de palera o mimbre y las cestas hechas con paja de centeno y zarza . La paja de centeno y la zarza no servían para soportar grandes pesos ni para llevar la ropa mojada, porque la paja con la humedad se deteriora. Es por eso que para esos menesteres se empleaban las talegas de vara de palera. Para transportar la ropa se utilizaba la cesta de vara pelada, pues así se evitaba que la parte externa de la vara tiñese el tejido. En el caso de la recolección del fruto como la patata, la fruta, etc… se podía perfectamente utilizar con vara sin pelar. Los cestos hechos con centeno y zarza eran, sin embargo, muy útiles para guardar el grano de cereal y la harina.



TALEGAS, TALEGONES Y CESTOS DE ARROBA


Las talegas, los talegones, los cestos de arroba ( medida de peso equivalente a unos once kilos y medio ), etc., se realizaban entretejiendo varas de palera sin pelar, siguiendo un proceso que comienza cuando se cortan las varas en otoño, que es el tiempo en que comenzaba el frío y no se podía dedicar a otras labores sino a tejer cestos . Esta labor era realizada por los hombres. En primer lugar se ordenan las varas en haces que luego se deberán enriar para conservar la flexibilidad. Después se dejan un tiempo a la sombra. El proceso comienza en la base con el “cuadrillo” preparando una cruz griega en el suelo con 4 ó 8 varas en cada brazo. Se dividen en parejas, que se entretejen con varas simples. Se añaden más varas con un extremo afilado, introducidas en esa trama de la base para aumentar el número de ellas y que, junto con el “cuadrillo” y las varas dobladas hacia arriba, van a construir las “costillas” o paredes de la cesta y el cuerpo. A partir de ellas y con varas trenzadas horizontalmente se podrá tejer la pared del cesto. El inicio más frecuente de la trama es circular de varas cruzadas, en cuadro y dobles hileras colocadas alternativamente entre ellas. Para soportar grandes pesos o mucho uso, el borde se realzaba con un trenzado, y así evitar que la base apoyara directamente en el suelo y se desgastase. Hecha la base , las varas verticales se ataban en la parte superior para realizar mejor el trenzado de cruzadillo. Cuando está terminada se hacen las asas a partir de las varas de las costillas, cruzándolas dos veces.



CESTAS DE VARAS DE PALERA PELADA 


Para la elaboración de cestas de cocina, costura y labores más delicadas se empleaba la vara de palera pelada, cortadas entre enero y abril, cuando la savia está arriba y se pela mejor. También se podían trabajar en verde, quitándole las hojas y cociéndolas durante 1 hora para que blanqueasen. El proceso de elaboración de las cestas con varas peladas era similar en su comienzo al de cualquier cesta de vara de palera, pero variaba en su desarrollo, ya que las “costillas” o paredes eran tejidas con más delicadeza, detalle y en ocasiones se le añadían varas de otras especies vegetales para realizar cenefas de adorno. El tejido de este tipo de cesta era además más apretada para que la cesta quedase muy tupida. También se solían hacer dobles trenzados hacia la mitad de la cesta para realzar el dibujo. El asa también solía ser diferente, pues en este tipo de cestas se acostumbraba a realizar una sola asa que iba de un extremo a otro. Se comenzaba con el cruce inicial de un grupo de varas de un lado a otro y se iban añadiendo más varas metidas entre la trama del cuerpo y trenzándose después por toda la parte por la que había de cogerse.



BARRILES DEL VINO



Los barriles del vino se solían llevar al campo en el tiempo de la siega. Los barriles del vino se podían tejer con varios materiales : paja de centeno, varas jóvenes de palera o con tiras de zara. Para tejer un barril de vino con varas de palera se necesita cortar las varas a finales de abril o durante todo el mes de mayo, cuando la savia sube y se puede desprender fácilmente la corteza. En primer lugar se pelan las varas y cada una se abre en tres, primero con una navaja y luego con un palo de negrillo con tres muescas y abierto en la punta. Se raspan las varas con una navaja y se las deja en agua. Todavía húmedas se las afina de nuevo y se empieza a tejer utilizando la antiquísima técnica del cosido en espiral y que consiste básicamente en una espiral cosida constituida por dos elementos :

1- La armadura que forma la espiral, en este caso la vara fina y flexible de palera.

2- El cosido, elemento activo que fija la forma seguida por la espiral.

El cosido o tejido se hace a mano, pasando la tira entre los ramales de la espiral, por un claro o agujero hecho con la lezna. Cuando el barril está terminado se cubre la parte exterior con barro húmedo y el interior con pez caliente, agitándolo para cubrir bien todo. Se deja hasta el día siguiente y se lava con agua fría para eliminar la arcilla. Finalmente, se le ponía un tapón de madera y una correa de cuero.


BARRILES DEL VINO


Los barriles del vino hechos con zarza, lógicamente, llevaban otro proceso y era el siguiente: En primer lugar se cortaban los tallos de zarza, se le quitaban las espinas y se abrían a la mitad para extraerles la médula. Después, cada mitad se volvía a abrir nuevamente, quedando así cuatro partes. Éstas se ponían en remojo y posteriormente se comenzaba el tejido. Cada cara o “plato” se tejía por separado. El tejido se iniciaba enrollando en espiral una tira de zarza para formar la estrella, pasando la hebra sucesivamente por el orificio central. Después se hace el picado que en realidad es un cosido realizado con un punzón, creando un trenzado de hebras alternativas sobre varas de zarza o mimbre. Esta labor se realizaba en ambas caras y una vez terminadas se comenzaba la parte lateral o “faja” donde se hacía la boca del barril. La “faja” se hacía con un trenzado igual al resto del barril y se unía a los “platos” con un ribete. Después se cubría con el mismo método que el barril de centeno, con arcilla y se recubría el interior con pez. Habitualmente solía mezclarse con anís para eliminar el sabor y evitar que pasase posteriormente al vino. Al final, como en todos los barriles, se le ponía el tapón y la correa de cuero.


 ESCRIÑOS, ESCRIÑAS Y GRONAS


Los escriños son cestas hechas con tallos escogidos de centeno, agrupados paralelamente, no trenzados, asegurados entre sí con un hilo muy fino y resistente de zarza. El escriño se empieza haciendo una base plana doblando en espiral la encañadura de centeno hasta que tenga el diámetro elegido. Después se continúa elevando las paredes y atado a tramos cortos, de forma muy apretada y bien rematada para que soportase bien el peso. En otros lugares se emplea el mimbre o el cáñamo en lugar de la zarza para coserlo. Su función principal era la de servir de recipiente para la recolección del fruto. Este tipo de cesta también servía para transportar el grano hasta la tierra en el momento de la siembra. Al igual que el escriño, la escriña se empleaba para transportar frutos recolectados, pero también tenía la utilidad de servir de recipiente para llevar la comida al ganado. El proceso de elaboración era igual al de los escriños, la diferencia entre unos y otros estriba en el tamaño, ya que la escriña es más pequeña que el escriño. Se solían hacer escriñas por encargo o en invierno cuando no se salía al campo y se disponía de mucho tiempo libre, por lo que en ocasiones era una forma de entretenimiento. Las gronas se elaboraban con el mismo proceso que las escriñas y los escriños . Se diferencian de éstos por su tamaño, ya que las gronas eran normalmente de un tamaño muy superior y se empleaban para guardar la harina y el grano.

LA CESTERÍA Y OTROS ÚTILES RELACIONADOS


El entrecruzado de fibras no sólo se ha empleado para la fabricación de cestas, sino que ha tenido otras múltiples utilidades.

El proceso de tejer tallos ha servido para la fabricación también de :

o Esteras para las bases de las sillas.

o Sombreros de paja. o Paízos.

o Trampas para animales y nasas.

o Tamices

o Filtros.

o Sogas.

o Queseras.

También en tiempos más modernos se comenzó a elaborar cestos empleando no sólo la fibra natural, sino también otro tipo de material, como es el caso de las garrafas de vidrio. Estas garrafas se recubrían con un entretejido de similares características al empleado en la cesta tradicional. Se le añadió un asa que llegaba prácticamente hasta la boca de la garrafa.


 EL PAÍZO




El paízo es un entretejido en forma de anillo que era empleado en las cocinas para apoyar la caldera de cobre cuando se retiraba del fuego y con ello evitar que el cambio brusco de temperatura la deformase por la base. El paízo se realizaba habitualmente a partir de usados “ vencejos “( atados de pajas largas de centeno sin grano unidos por las espigas que se destinaban a atar grandes haces de otros cultivos. ) También se empleaban los paízos elaborados con la misma técnica que se aplicaba para tejer los escriños, es decir, con grupos de paja de centeno atada con tiras de zarza. Existían varios tamaños de paízos, aunque lo corriente era que tuvieran un diámetro de entre cuarenta y cincuenta centímetros.




GARRAFAS DE VIDRIO

También en tiempos más modernos se comenzó a elaborar cestos empleando no sólo la fibra natural, sino también otro tipo de material, es el caso de las garrafas y garrafones de vidrio. Estas garrafas se recubrían con un entretejido de similares características al empleado en la cesta tradicional. La cesta de la garrafa se realiza en dos partes separadas que más tarde se unirán. El primer paso consiste en la elaboración de una cesta trabajada con la misma técnica de las talegas y ajustada al recipiente de vidrio. Se le agregan las asas y se trenza el borde. En segundo lugar se teje un segundo cuerpo que se ajusta a la forma de la garrafa y que habitualmente se realiza con fibras más finas unidas en manojos. El cuello se trabaja de manera más ceñida. Finalmente, la garrafa está terminada en el momento en que se alcanza la boca, donde un borde más grueso sella el proceso, dejando unos dos centímetros de vidrio a la vista.


OBJETIVOS QUE SE PRETENDEN CON LA EXPOSICIÓN DE CESTERÍA

La exposición sobre la cestería pretende dar a conocer de forma didáctica un trabajo artesanal que se ha venido realizando desde los primeros tiempos del hombre y que especialmente en nuestra comarca, el Valle del Eria, se trabajó de forma muy intensiva. Esta propuesta pretende ser divulgativa para que una tradición artesanal, que desde siempre se dio, no caiga en el olvido de quienes nos sucedan. Y ahora que todavía viven personas que realizaron esa labor y que son precisamente quienes mejor nos pueden explicar todo el proceso y el uso de esta labor; es el momento de mantener viva la tradición y la cultura. Así como otras localidades vecinas se enorgullecen de sus artesanías, en cualquier caso menos antiguas que la nuestra, nosotros deberíamos también fomentar no sólo el conocimiento sino también la práctica de este arte. Como se explica en esta exposición, la cestería es anterior a la alfarería y la primera técnica para la elaboración de recipientes. Resultaría interesante poder realizar un taller de cuatro o cinco días para quienes quisieran aprender de primera mano todas las técnicas y procesos de elaboración de las cestas. En resumen, se trata de mostrar una parte de nuestra cultura y tradición que la mayoría conocemos poco y despertar el interés de quienes no la conocen en absoluto.